Al entrar en los valles de Àneu se despierta un sueño: ver un oso pardo. El deseo no se hace realidad, pero los paisajes lo compensan, y también la visita al núcleo de Ginestarre con un guía de excepción, y escuchar vidas ocultas como la de Carme, que vivió en Australia unos años antes de regresar a Estaon, su pueblo natal. Aquí viene otro relato lleno de vivencias, propias y ajenas, que nos harán tocar el cielo.
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22
de octubre
de
2024
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